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miércoles, 24 de mayo de 2017

CONCEPT C-3PO & CONCEPT R2-D2 (STAR WARS: 30th ANNIVERSARY COLLECTION)

Figuras pertenecientes al two-pack exclusivo Concept R2-D2 & C-3PO (Ralph McQuarrie Signature Series), 2007.
En un momento de efervescente creatividad en Hasbro y derrochando dedicación a sus colecciones de Star Wars incluso le dedicaron una serie de lanzamientos a los diseños conceptuales de Ralph McQuarrie previos a la filmación de los Episodio IV y V, muy distintas visiones de algunos de los personajes principales de las que llegaron finalmente a la pantalla y de las que ya hemos visto algunas en el blog.
Pues bien, los dos droides favoritos de la afición no podían ser menos y recibieron este tratamiento con lo que llegaron al mercado estas inusuales versiones de R2-D2 y C-3PO, mucho más famosa la del droide de protocolo ya que su imagen es uno de los trabajos más populares de diseños previos para Star Wars de McQuarrie .
R2-D2 ya pasó por el blog para su análisis hace tiempo, pero no podía dejar de presentar a la pareja junta para finalmente abordar a C-3PO y, de paso, disfrutar de más imágenes del pequeño droide astromecánico con este aspecto tan alejado de como lo conocimos (es decir, había olvidado que ya lo había reseñado, ¡pero dicho así queda más elegante!).
C-3PO es una figura que prometía sobre el papel muchísimo pero su traslación al plástico es cuanto menos decepcionante. Está presente el diseño de McQuarrie, claro, pero no entiendo como Hasbro no creó una figura de acción con los niveles de articulación ya de sobra dominados por la compañía y en esta colección en esos momentos.
Once son sus puntos articulados pero con un anticuado mecanismo de corte en los hombros y una articulación en los tobillos inservible ya que son prácticamente inamovibles. Además carece de articulación en las rodillas y las piernas están diseñadas para que la figura permanezca en las misma posturas ya que una de ellas es más grande que la otra y ha de estar permanentemente adelantada o atrasada. Su estabilidad, además, no es nada buena. Los más puristas dirán que de esa manera la figura reproduce perfectamente la ilustración de McQuarrie, pero como figura de acción es un paso atrás.
El cuerpo del droide de protocolo, más bien sencillo y sin muchas complicaciones en ese diseño original, está bien trasladado a esta escala con líneas que recorren piernas, abdomen y placas del torso. La pieza del pecho parece no encajar totalmente en línea con el resto del torso, y las hombreras deberían estar algo separadas del cuerpo mientras que en la figura están totalmente integradas en unos brazos más detallados que el resto del droide, y cuyas manos sí que son unas piezas muy bien hechas.
La cabeza refleja el gesto de asombro de C-3PO en la ilustración pero le falta algo de "vida", quizá simplemente pintar una línea negra en la boca y dos puntos en los ojos. Además me parece algo alargada y afilada respecto al diseño en papel, más redondeado.
Por último el color, un tono en bronce con sombreados a lo largo del droide que le proporcionan el toque de envejecimiento adecuado pero, de nuevo, no termina de concordar con la ilustración en la que vemos un tono de amarillo más claro que el utilizado en la figura.
Un par de figuras que ilustran la rica historia de Star Wars (y sus orígenes y desarrollo) pero que parecen destinadas más a los die-hard fans que al comprador casual. Y aunque siempre es bueno enriquecer las tipologías de droides en nuestros estantes, este C-3PO primerizo palidece en comparación con su pequeño complemento R2-D2.
Valoración (sobre 5):
C-3PO:
R2-D2:
David

martes, 4 de febrero de 2014

CONCEPT R2-D2 (STAR WARS: 30th ANNIVERSARY COLLECTION)

Figura perteneciente al two-pack exclusivo Concept R2-D2 & C-3PO (Ralph McQuarrie Signature Series), 2007.
Los diseños originalnes que Ralph McQuarrie ideó para dar la primera forma a muchos de los integrantes de la saga de Star Wars son realmente interesantes y sobre todo sirven para compararlos con el resultado final y comprobar lo lejos que se llegó y lo acertado de todos los que trabajaron sobre esos conceptos originales hasta culminar en la creación de la obra con más personajes carismáticos y relevantes en la cultura popular por segundo de metraje.
Y hay que admitir que eso es posible gracias a la reelaboración de esos personajes abandonando gran parte del aire retro que los diseños de McQuarrie les había otorgado, un concepto de la ciencia ficción encantador pero algo desfasado ya en los 70. Afortunadamente Hasbro ha rendido justo homenaje a esos diseños iniciáticos con una serie de figuras de acción, unas mejores y otras peores, pero todas con atractivo e interés para el coleccionista, y mayormente concentradas en la 30th Anniversary Collection de 2007-2008.
Un pack de dos figuras que incluía a los dos droides más queridos de la saga galáctica en estas versiones primigenias fue lanzado en 2007 y aunque se trataba de un producto exclusivo y en teoría de cantidades limitadas, ambas figuras se pueden encontrar fácilmente online y francamente baratas si se compran sueltas; en su blíster original la cosa cambia un poco y es, naturalmente, un producto más caro. Y la estrella del pack era indiscutiblemente nuestro droide astromecánico favorito.
Su tamaño es un poco menor que el R2-D2 estándar de esta escala, y su decoración y aspecto son radicalmente distintos. Dotado de un par de brazos mecánicos que salen de su domo así como de una antenita en el mismo, su color gris metalizado lo hace aparentar como un prototipo previo a su fabricación masiva para servir a sus amos y decididamente muy diferente al gruñón mecánico azul y blanco que hemos llegado a querer tras tantos años.
Dotado de hasta trece puntos de articulación, seguramente sea el droide astromecánico más articulado en esta escala. Los dos brazos mecánicos de la cabeza se mueven en su base y en los "codos", la antena en la parte superior del domo también gira así como el mismo domo; las patas giran en los puntos donde se unen al cuerpo y en los "pies", la pata central no se puede retirar completamente pero sí se puede extraer ligeramente, y los dos brazos incrustados en el cuerpo entran y salen de su cubículo a nuestro antojo. Las posibilidades de este droide son muchas, y es muy divertido manejarlo en todas sus posibles posiciones. Si a eso le añadimos un cuerpo espléndidamente esculpido repleto de detalles, líneas y mecanismos, estamos ante una obra de diseño juguetero excelente.
El color gris imperante, lo suficientemente metalizado y con su justa cantidad de brillo, con pocas diferencias en el tono del plástico utilizado en domo, cuerpo y patas, sólo se rompe con los detalles en azul y rojo de los sensores del domo. Además, como en los mejores droides astromecánicos de Hasbro sus patas están dotadas de ruedas para facilitar su movimiento y hacerlo más realista y elegante, así como divertido. Sus accesorios, evidentemente, no existen pero tanto él como C-3PO venían acompañados de la moneda conmemorativa de la colección que celebraba el treinta aniversario de Una Nueva Esperanza.
En resumen, este R2-D2 no es una figura imprescindible; pertenece al Universo Expandido y puede no ser una prioridad en nuestras listas de adquisiciones, pero se trata de una fina y muy bien terminada figura de acción, una pieza de la historia de Star Wars y del trabajo de McQuarrie, y que encaja sorprendentemente bien con el resto de los droides astromecánicos de la colección, algo así como un abuelete de todos ellos, pero divertido y de un aspecto espléndido y llamativo. Poco más se puede pedir.
David